- Ofrecer un cierto aislamiento térmico, para reducir la potencia de calefacción necesaria y por lo tanto el consumo eléctrico.
- Permitir la entrada de luz, necesaria para nuestras plantas.
- Estar construida de un material resistente al agua y a la humedad.
Los materiales de mas fácil construcción son:
- Vidrio, un simple acuario puede servir como estufa con la ventaja de permitir la entrada de casi toda la luz, pero tiene dos grandes inconvenientes: El de no ser demasiado aislante y no permitir un cierre hermético en la parte superior y el de ser difícil de taladrar.

- Cajas de poliestireno expandido o corcho blanco. Se pueden conseguir fácilmente incluso de forma gratuita en algunos casos. Presenta un aislamiento suficiente, pero tiene el inconveniente de no dejar pasar apenas la luz y de ser realmente poco duradero y frágil. Se puede usar un cristal como tapadera con lo que dejaremos entrar la luz suficiente. Es recomendable que este cristal sea doble con camara de separación para no perder aislamiento y evitar condensaciones.
- Ploestireno con recubrimiento fibroso. Presenta casi las mismas características que el anterior pero con una mejor resistencia mecánica. Por desgracia el precio es mas elevado aunque asequible. Este tipo de cajas son muy utilizadas en el transporte de alimentos congelados o como neveras.

Es mas que recomendable que la caja disponga de un doble fondo resistente al agua, para impedir que esta alcance los elementos calefactores y sensores del fondo.
En cuanto a la forma y tamaño es algo poco importante. Es recomendable una capacidad mínima de unos 30 litros para que las fluctuaciones térmicas no sean demasiado altas y desde luego los métodos expuestos aquí no están pensados para estufas industriales.
Es recomendable que sea rectangular y no requiere una altura superior a los 30 centímetros, aunque siempre tendremos que dejar una camara de almenos 10 Cm entre la parte superior de las plantas y el cristal de la tapadera para evitar quemaduras solares y facilitar la circulación de aire